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Luis Pacheco: el padre de los más necesitados de Talara

A lo largo de la historia de Talara, muchos personajes han tomado protagonismo y serán recordados por lo que hicieron en nuestra ciudad. Uno de ellos es el monseñor Luis Pacheco Wilson, que si bien nació en Trujillo, dedicó su vida a la iglesia La Inmaculada, desde 1941 a 1984.

Muchos de sus fieles recuerdan su gran labor pastoral, así como su participación en la reconstrucción del templo cuando ocurrió el incendio en 1947. También creó una academia comercial, una cooperativa de ahorro y crédito y promovía programas educativos. Hacía de su fe un estilo de vida.

En la biblioteca del colegio Domingo Sabio lo recuerdan como un padre jovial, dialogante y un lector empedernido, apasionado por los libros de historia, ética y geopolítica. Esta última virtud lo llevó a colaborar con el diario El Comercio, paralelamente con el sacerdocio.

El profesor Julio Bernales afirma que a monseñor le gustaba que los fieles vayan a misa en semana santa y los acompañaba a todas las procesiones que podía. Además, el sacerdote no escatimaba en evangelizar incluso en los canchones de zonas como “Nicaragua”, “Río Verde” y Lagunitos.

El notario Enrique Guerrero Fowks, acólito de monseñor, manifiesta que entre sus actividades estaban las donaciones de alimentos todos los lunes. Su frase era: “No puedo predicar a mis fieles si ellos están con el estómago vacío”.

No hay duda de que, por su gran labor humanitaria y pastoral, monseñor Luis Pacheco Wilson se ganó el cariño de los talareños. Es y será recordado por sus obras y su lucha por los más necesitados.